Anónimo viajante que escucharas
sonidos leves de invierno en esta tarde:
no te pares.
Es el rumor de la nieve cuando cae
sobre este enclave cruzado de caminos:
dos chopos, cuatro pinos y unas flores
rebeldes ante frío y el invierno.
Dentro del alma se consumen
las últimas palabras, las imágenes
brillantes como brasas,
retóricas metáforas que ardieron
y sólo dejaron un silente polvo gris
de tedio y calma.
Así, el espíritu se llena
de nebulosa pátina, de esperanzas desteñidas,
que ahora sólo esperan
el término final de este viaje espiral
-¡espirales de humo en las pisadas!-
donde se encuentran y se funden:
las flores del invierno,
los chopos deshojados,
los pinos temblorosos
y las ánimas que vagan
incómodas, en busca de destino.
Hay un rumor de nieve en cada pausa.

Sabes que me encanta lo que escribes, sabes que te leo con muy buenos ojos, pero también debes saber que no exagero al afirmar que si D. Antonio Machado levantase la cabeza estaría encantado de firmar este cautivador poema de versos sobrios y escritura mística, que irremediablemente seduce.
Gracias por compartirlo.