Anónimo viajante que escucharas
sonidos leves de invierno en esta tarde:
no te pares.
Es el rumor de la nieve cuando cae
sobre este enclave cruzado de caminos:
dos chopos, cuatro pinos y unas flores
rebeldes ante frío y el invierno.
Dentro del alma se consumen
las últimas palabras, las imágenes
brillantes como brasas,
retóricas metáforas que ardieron
y sólo dejaron un silente polvo gris
de tedio y calma.
Así, el espíritu se llena
de nebulosa pátina, de esperanzas desteñidas,
que ahora sólo esperan
el término final de este viaje espiral
-¡espirales de humo en las pisadas!-
donde se encuentran y se funden:
las flores del invierno,
los chopos deshojados,
los pinos temblorosos
y las ánimas que vagan
incómodas, en busca de destino.

Hay un rumor de nieve en cada pausa.