Tal vez aún no era llegado el día.
Tal vez era la puerta muy estrecha.
Tal vez no eran épocas de endechas
y no sabía lo que escribir quería.

Quise encerrar la vida entera ¡qué osadía!,
en las catorce barras de un soneto.
Está visto que no era yo el sujeto
capaz de semejante valentía.

Mas me puse, despacio y buena tinta,
confiado en que la musa acudiría,
pero la musa ¡ay! ni parió ni estaba en cinta.

Organizaron semejante algarabía,
Cuartetos & tercetos, de tal pinta,
Que sólo me salió esta porquería.

(Más tarde me enteré, ¡maldita guarra!:
La musa, esa noche, fue de farra)