Ha amanecido demasiado pronto.
Después de una noche de veloces galopes por sueños inconcretos, me siento espeso, difuso y confundido. Tengo que irme hoy; volar doce horas hasta un destino en el cual ignoro mi misión; no sé mi cometido.
Un congreso de poetas. Me da miedo; desconfío de que pueda hallar un objetivo útil y concreto, desconfío de la misión de los poetas. Desconfío de los poetas hueros, huérfanos de ambiciones para dejar las huellas. Busco a los poetas que investigan un mundo nuevo por las rutas de inexploradas sendas.
Yo no soy un poeta; soy un pediatra jubilado que, al final del camino, dio en cavilar sobre el modo y la manera de no ser del todo inútil. En ese momento en que el limón está exprimido hasta las últimas consecuencias, y corres el riesgo de que un mundo hostil y nada compresivo te arroje al cajón de los trastos inútiles y perdidos, es cuando te preguntas: ¿Y ahora, qué? ¿Sentarme adormilado al borde del camino para ver como la gente corre veloz a ningún sitio?
Algo, allá al fondo, me dijo que, por qué no, jugar a buscar la poesía. La poesía esta ahí, pero no viene, hay que buscarla; hay que ir a su encuentro. Porque la poesía es esquiva y huye, se resiste; hay que ir a por ella en una búsqueda continua.
Y allá voy, al encuentro con múltiples poetas, por si alguno puede arrojar un poco de luz en mis tinieblas. Espero que nada me defraude y los poetas no se limiten a hablar del sol, la luna, las estrellas, las rosas y las nieblas. Ando buscando las palabras nuevas.
Por eso me embarco en la aventura de encontrarme con ellas, más allá de cielos y de océanos, en lugares lejanos, en desconocidas tierras.
Voy en pos de la poesía. Es posible que vuelva defraudado y que no encuentre nada, pero siempre me quedará la tranquilidad de que lo intenté.
Aunque no soy poeta, la busqué, me fui a por ella.

Hola Octavio,
cuéntanos a la vuelta, aunque sea para decirnos que regresas con las manos vacías. Si la poesía es como dices: “esquiva y huye, se resiste; hay que ir a por ella en una búsqueda continua”; no dejes nunca de buscarla, aunque en mi humilde opinión la poesía hace ya tiempo que te encontró a ti.
Como dijo Sábato “no se escribe un poema o una novela con la cabeza: se escribe con todo el cuerpo y con toda el alma, como en los sueños." Así me pareció siempre que estaban escritos tus poemas.
Que tengas un buen viaje, un feliz congreso y un mejor regreso.